INFORME CLIMÁTICO MENSUAL
01/02/12
Durante el transcurso de enero se observaron mejoras pluviales por sectores, aunque la zona núcleo aún sufre los efectos de la seca.
RECUPERACIÓN IRREGULAR
Las lluvias del mes de enero no presentaron la recuperación generalizada que era
necesaria para revertir la seca que había instalado el mes de diciembre. Solo se dieron
tres eventos pluviales de gran escala y además de estar temporalmente muy
separados, en muchos casos la oferta de agua fue muy modesta. En muchas zonas
las magras lluvias de enero sumado al arrastre deficitario de diciembre, fortalecen una
seca que ya comienza a definir impactos en los rendimientos de soja.

Al norte de Salta, el sur de Santiago y el norte de CB, se le suma la mayor parte de LP
y buena parte del centro y el oeste bonaerense, para definir las zonas donde las lluvias
fueron generosas, incluso observándose eventos que puntualmente dejaron
precipitaciones superiores a los 100 milímetros al cabo de una jornada. No se ha dado
en todo el mes y ya en todo el bimestre pasado, un evento que deje al menos 50
milímetros en un área extendida. Es decir no se han dado los característicos sistemas
precipitantes de verano en la región pampeana, ya sea por pasajes frontales o por
mecanismos convectivos. En general las lluvias de importancia han sido discrecionales
y con distribución aleatoria, lo cual evidencia la desorganización con que se han
generado los sistemas precipitantes, sin respetar patrones climáticos. Ha sido muy
marcada la dispersión espacial, incluso entre localidades relativamente cercanas.
La comparación de los registros observados con los valores medios del mes de enero
(1973-2011), permiten configurar el mapa de categorías de lluvia. La franja de lluvias
escasas dominante en la zona núcleo se interrumpe alcanzando valores normales o
abundantes al desplazarnos hacia el oeste de BA o la provincia de LP. Desde la bahía
de Samborombón hasta Trenque Lauquen, es decir prácticamente en una misma
latitud, se puede apreciar un gradiente en las precipitaciones donde quedan
contenidas todas las categorías de la escala. El campo pluvial es más parejo en el
déficit en todo el ámbito del NEA, la Mesopotamia y gran parte de SF. En las zonas
agrícolas del NOA se han observado muchas jornadas de lluvia pero en general con
milimetrajes bajos, exceptuando el norte de Salta. Han sido abundantes las lluvias en
la transición entre Córdoba y Santiago.
Las temperaturas del mes de enero fueron muy exigentes. En general durante este
período se concreta el máximo del calentamiento del continente y es lógico que las
temperaturas respondan con registros elevados. Sin embargo esta situación, que
puede considerarse geométrica, se vio fortalecida por la persistencia de zonas de alta
presión que fortalecen los calentamientos y desecamientos del aire en superficie. Las
máximas estuvieron marcadamente por encima de los valores normales en un extenso
corredor que desde las provincias del sur del NOA se por el oeste de CB, tomando LP
y gran parte del oeste de BA. El efecto de esta anomalía positiva no es tan marcado
en el resto del país, pero igualmente las jornadas sofocantes fueron comunes a gran
parte de las zonas agrícolas. Las temperaturas mínimas también se resumieron con
registros corridos positivamente, esta condición fue más marcada en el sur de la
región pampeana, donde habitualmente las mínimas suelen ser más frescas que en la
franja central.
CLASIFICACIÓN DE LAS RESERVAS
Como es habitual, se analizan las condiciones de humedad actuales mediante la
comparación con los valores de reservas normales para la fecha. Los resultados de la
comparación se clasifican en categorías, teniendo en cuenta para la estadística la
serie de datos1973-2010. El análisis se realiza teniendo en cuenta como cobertura una
pastura de consumo permanente a lo largo de todo el año.
La irregular oferta de agua del mes de enero en vastas áreas productivas del país e
incluso de países vecinos, comienza a definir el resultado productivo de la campaña.
Si bien en toda la zona núcleo ha llovido, estuvimos lejos de completar los
requerimientos hídricos para devolver una pradera a su condición normal de humedad.
Como se evidencia en el mapa de lluvia esto solo se ha concretado en zonas del oeste
de BA, pero en general, la zona núcleo ha quedado desprovista del nivel de lluvia
propio del mes de enero. Es posible sin embargo, que los cultivares de soja aún no
estén tan golpeados. Una evaluación primaria indica que los cultivares de soja que
recibieron 100 milímetros en enero, ostentarían una condición hídrica menos ajustada.
Por debajo de esa marca el panorama se vuelve muy diferenciado por el manejo. Para
el maíz la situación es más compleja, teniendo en cuenta que los primeros sistemas
precipitantes del mes de enero llegaron allá por el 10 de enero y en muchos casos no
representó un alivio que pudiera sostenerse, dado que el próximo evento demoró casi
dos semanas en llegar. En resumen, la soja ha comenzado la floración en condiciones
hídricas muy dispares dentro de la zona núcleo y a gran escala casi todo el maíz ha
sido tocado en mayor o menor medida por la seca.

La situación actual es mejor que la que se observaba a principios de enero, sin
embargo las expectativas puestas sobre la extensión del área con reservas normales
para una pradera eran más ambiciosas. Esto sin duda condiciona la entrada al mes de
febrero y definitivamente cobrará en rendimientos cada salteo de sistemas
precipitantes que se concrete en una determinada zona. Por lo pronto y más allá de
las lluvias que puedan concretarse en zonas Mesopotámicas o del centro norte de SF,
habrá que esperar al final del próximo domingo para ver nuevas lluvias en la zona
núcleo.

A esta altura del año pasado, las lluvias dejaban
acumulados muy destacados en el sur de la región
pampeana. Para esta región este comportamiento
fue vital porque luego sobrevino un bimestre de
lluvias por debajo de los valores normales, incluso
con enfriamientos tempranos en el mes de marzo
que complicaron la soja de segunda. Gran parte de
la zona núcleo se mantenía en buenas condiciones
de humedad, aunque debemos tener en cuenta que
por entonces la recuperación hídrica comenzó más
temprano y con mayor continuidad que la actual. Se
aprecia una lengua seca que desde el sur de SL se
intensifica hacia el sur de SF y el noroeste de BA.
Este sector siempre mantuvo esta característica
deficitaria a lo largo de todo el año pasado, con
mejoramientos temporarios.
TENDENCIAS CLIMÁTICAS
Indicadores de Escala Global
El fenómeno de La Niña se ha mantenido sin mayores cambios durante el mes de
enero. En la zona del Pacífico Ecuatorial central, el enfriamiento de las aguas
superficiales no ha superado el medio grado respecto de la marca de neutralidad. Es
decir, este indicador no tuvo variaciones significativas desde el mes de octubre y
puede considerarse un evento débil. No obstante esto, igualmente ha contribuido a
definir un escenario pluvial muy problemático para el sudeste de Sudamérica. En el
resumen de las anomalías térmicas oceánicas superficiales, se aprecia el enfriamiento
del Pacífico Ecuatorial, con tendencia a debilitarse sobre el este.
Las perspectivas para los próximos meses, proyectan la evolución hacia un escenario
de neutralidad para el mes de abril, sin embargo la actividad observada en la última
parte de enero, parece estar indicando que este fenómeno ya no tendría protagonismo
en el resto del verano.
En el mapa aparecen otras anomalías térmicas destacadas, en este caso sobre el
Atlántico. Las aguas cercanas a las costas patagónicas y bonaerenses han sufrido en
las últimas cuatro semanas un calentamiento de importancia. El mismo influye sobre la
posición del sistema de alta presión, mayormente desplazándolo hacia el este, o
eventualmente lo debilita. Esto compromete el normal transporte de humedad desde el
norte.
Indicadores de Escala Regional
Durante el mes de enero la circulación de humedad del sector norte se fortaleció
fundamentalmente en zonas mediterráneas, sin actuar de manera eficiente en el este
pero mostrando igualmente una mejora respecto del mes de diciembre. Recordamos
que por entonces los vientos en altura resultaron predominantes del este e incluso del
sur, direcciones totalmente ineficientes a la hora de cargar de humedad las primeras
capas de la atmósfera.
También durante el pasado mes se han concretado algunos episodios con lluvias muy
copiosas en zonas reducidas. Esto se vincula a una disponibilidad de humedad muy
desigual en toda la región pampeana. No han sido pocas las localidades de la región
que en un solo evento han recibido la lluvia normal del mes o un valor muy cercano.
Esta condición no se generalizó y estos máximos puntuales no hacen otra cosa que
reflejar la irregular distribución de humedad.
La regularización del flujo de humedad del sector norte es básica para esperar una
mejor provisión de agua durante el mes de febrero. A pesar de que el fenómeno La
Niña no se intensificaría, las flojas precipitaciones del último bimestre se han debido a
una conjunción de factores. La posición e intensidad del sistema de alta presión del
Atlántico es muy relevante para el ingreso de humedad sobre las zonas agrícolas de
Argentina. Desde diciembre la circulación del norte se ha mantenido muy irregular sin
lograr nunca persistencia. Esto aún no se modifica y si bien es posible que las lluvias
mejoren a gran escala durante el mes de febrero, la campaña ya se haya condicionada
por este comportamiento y por lo tanto el patrón pluvial seguirá siendo muy irregular.
Posiblemente cambien de lugar los máximos, pero es muy improbable que toda la
región pase a tener una sobre oferta de agua generalizada, la cual sería necesaria en
muchas zonas para lograr quebrar la seca.
CONCLUSIONES
De acuerdo al diagnóstico climático del último período y al análisis de los principales
indicadores de escala global y regional, proyectamos el siguiente comportamiento
pluvial y térmico para el próximo bimestre:
1. El fenómeno La Niña se mantiene hasta el mes de abril. A esta altura no es un
factor determinante para justificar la falta de agua en gran parte del sudeste de
Sudamérica.
2. Las expectativas de lluvia para la región pampeana no superan el escenario
normal. No obstante esto pueden volver a repetirse máximos destacados en
corredores definidos, como los observados en el oeste de BA o el norte de CB.
3. El sur de la región pampeana puede quedar con mayor probabilidad expuesto a
la falta de lluvias.
4. Las lluvias normales del mes de febrero bastarían para definir un buen
escenario de producción para la soja, pero no para recomponer definitivamente
la situación hídrica de la región pampeana.
5. El afianzamiento de lluvias cercanas a los valores normales durante el mes de
febrero y un patrón más generoso en marzo debido al cambio estacional no es
improbable. Si es muy poco probable pasar a una situación donde las lluvias
por encima de los valores normales se generalicen, no al menos en este
próximo bimestre. Los máximos serán discrecionales y aleatorios.
6. La situación actual es de cuidado ya no solo para definir el cierre de la gruesa,
sino porque es necesario un cambio para generar las imprescindibles recargas
del comienzo del otoño.
7. En cuanto a temperaturas es probable que las mismas se mantengan con
corrimientos positivos, posiblemente hasta entrado el otoño. Por lo pronto y con
el fuerte calentamiento del Atlántico parecen improbables las heladas
tempranas para áreas agrícolas del sur de la región pampeana.