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UN VERANO HÚMEDO
UN
VERANO HÚMEDO
26/02/10
El
trimestre de verano va cerrando adecuándose a la tendencia climática de gran
escala prevista en el mes de noviembre.
PREDICTORES
ADCUADOS
En
el informe especial de finales de noviembre (25/11/09), se constataba que el fenómeno
de El Niño transitaba su etapa de mayor intensidad. La misma finalmente se
concretó en la tercera semana de diciembre. Por entonces planteábamos que la
posible evolución pluvial del verano podía asemejarse a lo sucedido en el
verano 02/03. A gran escala esta
comparación resultó satisfactoria, aunque durante este verano se han dado
eventos extremos con lluvias acumuladas extraordinarias. Este comportamiento se
adecua a la tendencia, sin embargo los registros pluviométricos escaparon a
cualquier previsión de sobreoferta de agua. Particularmente lo sucedido en ER
durante el mes de febrero es muy inusual dado que la mayor parte de las
localidades de esta provincia han superado los
300 milímetros
de agua caída.
Dado
que no se prevén precipitaciones para las últimas dos jornadas de febrero,
podemos calcular la anomalía de precipitación del último trimestre. Mas allá
de poder confirma la señal Niño, resulta
interesante analizar la eficiencia del trimestre que se usó como predictor.
Veamos los mapas.

El
mapa que se utilizó como escenario de la posible evolución de las
precipitaciones del verano resultó adecuado a la hora de predecir los
corrimientos pluviales positivos del centro
este y noreste de la región pampeana,
aunque se reconoce una extensión mucho más vasta de la categoría de lluvias
muy abundantes. Hacia el oeste y el sur de la región pampeana la tendencia no
fue tan eficiente. Para los partidos costeros del sur sudoeste de BA, la anomalía
positiva es principalmente definida por el comportamiento de febrero y en el sur
de CB y SL fue el mes de diciembre el que tendió a traccionar los apartamientos
hacia arriba, siendo mucho más irregular la oferta de agua en lo que va de
2010. El noroeste de CB no muestra diferencias destacadas respecto de lo
sucedido en 2003.
A
lo largo de este trimestre, fue la segunda quincena de enero la más exigente en
cuanto a temperaturas y también donde se observaron los períodos secos más
extendidos. Dentro de esta quincena, sí fue la franja mediterránea que desde
el NOA desciende hasta el sudoeste de la provincia de BA, la que sufrió mayor
estrés por falta de agua. Hacia el este noreste de la región pampeana las
reservas de agua del perfil solo se han vuelto un problema al generar excesos,
pero nunca los cultivos sufrieron deficiencias que puedan influir en su evolución.
En
el siguiente gráfico se muestra la evolución que ha tenido el apartamiento de
la temperatura superficial del mar en el Pacífico Ecuatorial central desde
principios de 2009. Se grafica también el pronóstico para la entrada al otoño,
el cual por conveniencia lo tomaremos como el trimestre marzo mayo.
Se
destaca el pico del mes de diciembre y la posterior caída hasta el valor actual
de
1.2°C
por encima del valor normal. Como se ve en la comparación, El Niño 02/03, fue
más débil y con su máximo adelantado. El actual es mas intenso, sosteniéndose
en el pronóstico del mes de marzo cercano a
1°C
, mientras que en aquella ocasión prácticamente ya se había neutralizado.
A
lo largo de todo el verano las anomalías térmicas oceánicas tanto del Pacífico
como del Atlántico han sido similares en su distribución y permanencia, sin
embargo durante este verano los apartamientos positivos han sido más intensos.
Principalmente el del Atlántico ha fortalecido notablemente la entrada de masas
de aire de origen tropical. Esta dinámica todavía no se retira. El Niño se
está debilitando y estadísticamente el otoño tiene una señal difusa sobre
las zonas que actualmente son más vulnerables a los excesos hídricos. Si bien
esto es una buena noticia, la circulación de escala regional es perfectamente
capaz de sostener la continuidad del escenario húmedo principalmente luego de
esta pausa de buen tiempo. El retorno de las precipitaciones podría llegar en
tiempos en que la soja de primera comenzaría a cosecharse
a un ritmo más acelerado. Justamente este ritmo normal de cosecha es el
que puede verse condicionado por los problemas de piso. Teniendo en cuenta los
elevados niveles de reserva con que cuenta el perfil de suelo, aún las
precipitaciones normales pueden definir un escenario desfavorable. Suponiendo
que el cultivo llega en buena forma a cosecha, la logística que demanda esta
tarea será un desafío para contratistas y acopiadores.
La
continuidad de las lluvias si es esencial durante el mes de marzo para la franja
mediterránea, principalmente para el sudoeste de la región pampeana que hace
ya varias campañas no llega al mes de mayo en condiciones de humedad que
permitan proyectar en forma razonable el potencial que tiene la zona para la
siembra de trigo. Por el momento las pasturas van ganando terreno y esto es una
buena noticia.
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