Ya vivimos el año pasado la sequía o supuesta sequía de los EEUU. Entramos en el weather market y lo estamos transitando con bastante calma.
La calma por lo menos referida al mercado local, donde las bajas y las subas se minimizan en medio de la necesidad de compras y la poca decisión de los productores de vender.
Es que el productor se ha dado cuenta que el mercado de maíz y de soja está más en manos de la oferta que de la demanda y por eso vende cuando el precio le gusta y no lo hace cuando no le parece adecuado. Al trigo lo dejamos de lado.
Además las sucesivas bajas de precio han venido seguidas por recuperaciones que en el corto o mediano plazo han llevado a los precios a recuperar e inclusive superar el nivel perdido.
Pero referido a la actual sequía en los EEUU, debemos tener cuidado de jugar todas nuestras fichas a ella. De la misma forma que el año pasado, la falta de lluvias azota una región de los EEUU, pero no a todo el Medio Oeste.
La fallida sequía de Illinois el año pasado, este año tiene su correlato en los Llanos del norte y en el oeste del Medio Oeste. Ya son varias las semana que leemos que las buenas condiciones en el este del Medio Oeste limitan las pérdidas del Oeste del Medio Oeste.
Nosotros mismos tenemos el ejemplo de haber discutido nuestra propia sequía y habernos sorprendido por el resultado de la cosecha.
La realidad es que el mercado está leyendo que la sequía no es lo suficientemente seca como para subir y que tampoco es lo suficientemente húmeda como para bajar. Los operadores recuerdan lo que pasó el año pasado y actúan con pies de plomo.
Que puede pasarnos en las distintas opciones del mercado. Son dos, vender o no vender.
Si no vendemos y baja, toda nuestra cosecha será vendida barata.
Si no vendemos y sube, nos beneficiaremos con toda la suba.
Si vendemos y sube, promediamos hacia abajo. Lo que vendemos nos baja el precio final de venta.
Si vendemos y baja, promedia hacia arriba. Lo que vendemos nos ayuda a mejorar el precio de venta.
En cualquiera de las dos tomamos riesgos. El año pasado los que vendieron se beneficiaron, sacándole ventaja a los que no vendieron, porque ellos pudieron promediar hacia arriba los precios que habían caído.
La idea es hacer o no hacer. Tratando de limitar los riesgos de quedar sin cobertura ante la incertidumbre de los efectos de la sequía y de que es lo que hará el mercado.
G.E.M.
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